¿POR QUÉ ES BUENO BAILAR?

Cualquier forma de arte, la danza la música, la pintura… nos abre la puerta a distintas percepciones de la realidad.. Nos ayuda a recibir múltiples estímulos que, además de proporcionarnos placer, van desarrollando capacidades en nuestro cerebro que, de otro modo, quedarían dormidas.

La danza reúne en su práctica muchos beneficios.

Para bailar hemos de aprender a conocer y controlar nuestro cuerpo, y esto lo conseguiremos desarrollando la conciencia corporal, la fuerza del centro, la alineación… Para ello necesitamos voluntad, constancia y disciplina; herramientas que nos ayudarán toda la vida a cumplir nuestros deseos. También, en nuestra vida cotidiana, a disfrutar del movimiento consciente, a alimentar la autoestima e, incluso, a prevenir lesiones.

Aprendemos además a movernos en distintos planos espaciales. En nuestro día a día nos desplazamos en una sola dirección, habitualmente hacia adelante, con los gestos precisos para alcanzar un objetivo: llegar a algún punto. Al bailar exploramos direcciones y movimientos que, de otro modo, nos pasarían desapercibidos, puesto que no nos son «necesarios». Y esto, tan sencillo, es n maravilloso descubrimiento. Mejor dicho: un REdescubrimiento. Los bebés experimentan esas sensaciones en sus primeros meses de vida cuando miran con sorpresa sus propias manos, cuando enfocan la mirada… Después, obligados a ser «eficaces», perdemos esa capacidad de asombro, esa curiosidad por las sensaciones.

La danza nos guía de nuevo hacia adentro, y desde allí nos proyecta al entorno, al espacial y al social. No olvidemos que la música y la danza son las más primitivas formas de comunicación humana.

¡VOLVAMOS AL ORIGEN! ¡BAILEMOS!

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